Ricardo Margo - Director del Instituto Cultural - Bahia Blanca

"Jorge Morantes puede ser conceptuado con todos los lugares comunes que la crítica generalmente utiliza cuando desea ensalzar o posicionar favorablemente; pero el caso de este artista bahiense es -más allá de los afectos y las consideraciones personales- de una particular apreciaci´┐Żn. Desde la calidad profesional hasta la calidez de estilo. Su cuidada manera y la exigencia aplicada en su álbum discográfico no obra para nada en contra de los climas que se crean en sus presentaciones en vivo. Seguramente porque técnica, conocimiento, sentimiento y buen gusto hace que este intérprete interprete y no solamente ejecute. Otros en su lugar y con las oportunidades presentadas hubieran alcanzado antes las metas que ahora se le están dando, pero ahí está la diferencia: madura el hombre y crece el artista."
- Ricardo Margo - Director del Instituto Cultural de Bahía Blanca

José Luis Ponte - La Nueva Provincia

Espectáculos I - La Nueva Provincia

Espectáculos II - La Nueva Provincia

Espectáculos - Página 12

Mauro Apicella -Espectáculos - La Nación

"Hay en el fraseo de Jorge Morantes reminiscencias de Aute y de Serrat. Y por su pronunciación uno se puede preguntar si este cantante es argentino. Es que Morantes parece tener bien definido elperfil del cantautor que quiere desarrollar. Pero hay que aclarar que no ha caído en imitaciones. Tiene pluma y músicas propias que buscan alejarse de los extremos Es decir, del hermetismo y de lo que vaya a sonar demasiado explícito. Y sabe cómo ingeniárselas para dosificar recursos musicales gracias a una rica variedad estilística que se acomoda fácilmente a su forma de cantar. El golpe de huayno sobre una sonoridad celta que decora las palabras del tema que da título a la placa; algún aire de cueca, de samba, o de candombe que se adapta a sus historias  . Entre las pocas composiciones que no le pertenecen aparece "Las golondrinas", que está lejos de las mejores versiones hasta ahora conocidas. Sin embargo, "Frutos del Tiempo" es un debut discográfico muy equilibrado.
- Mauro Apicella Espectáculos La Nación 17 de enero de 2004

Gustavo Mandará - Entre Bambalinas - La Nueva Provincia

La vuelta de un cantautor algo difícil de encasillar

A 14 años de su última presentación en su ciudad, este artista bahiense regresa hoy al Teatro Municipal para presentar Frutos del tiempo , su primer disco, en un concierto que se iniciará a las 21.30 y contará con el aporte de destacados músicos.

      -- Es inevitable comenzar preguntando sobre los sentimientos que abriga aquél que vuelve a cantar en su ciudad después de tanto tiempo.
     -- Cuando pienso que el último recital en el Teatro Municipal lo hice en noviembre de 1990, me parece increíble. Pasó tanto tiempo porque me fui a Buenos Aires, volví. Me fui a Santiago de Chile y regresé de nuevo. Hasta que en 1992 encaré la idea de radicarme en la Capital Federal en forma definitiva, lo que no fue para nada sencillo.
     -- ¿Por qué?
     -- Porque siempre traté de mantener mi filosofía respecto de lo que quería hacer; mis temas, aquellas canciones que aunque no fueran mías, me emocionaba hacer. Y para eso me costó encontrar eco. Por eso, como no tenía resto económico, surgió la posibilidad de trabajar para mi otra profesión (ingeniero industrial) y me quedé sin tiempo libre.
     -- ¿No se dejaba un espacio para seguir cantando?
     -- Me resultaba imposible. Mi característica es dedicarme de sol a sol a lo que hago. Aún así, durante esos años, me dediqué a componer y a escribir y en 1994 hicimos una grabación en el estudio de los hermanos Iencenella.
     -- ¿Y qué pasó?
     -- Fue el tiempo de rendir otras materias importantes en la vida como casarse y tener un hijo, sobreviviendo en Buenos Aires, lo que realmente es complicado. Pero puedo decir que lo logré. Con bastante sacrificio, porque en una de los empresas que trabajé me tocó viajar mucho al exterior y durante ese tiempo tuve un ritmo de vida bastante alocado.
     -- ¿Durante ese tiempo se olvidaba del artista que había dentro suyo?
     -- No siempre. Alguna vez me he bajado de un avión y corría a cantar a algún boliche de San Telmo. Ahora hace dos años que terminé mi función empresarial y me dedico de lleno a la música. En abril de 2002 empecé a grabar el disco y terminé más de un año después.
     -- ¿Puede decirse que ahora es un "cantante a tiempo completo"?
     -- Sí. Todas mis energías están puestas en esto. A finales del año pasado hice una pequeña gira por Europa, auspiciado por las embajadas argentinas en Madrid y Roma. Me sirvió para hacer buenos contactos.
     -- ¿O sea que su caso prueba que nunca es tarde para decidirse a ser artista?
     -- Estoy convencido de eso. Si bien yo nunca dejé de serlo, la vida me fue llevando a conocer otros caminos. En definitiva, empecé en el Conservatorio, estudié con Néstor Gómez, aún trabajando como ingeniero, hice un curso de armonía en Sadaic con el maestro Cirigliano. Aunque no estuviera en los escenarios, no abandoné nunca. De hecho, el disco es fruto de las composiciones que fui haciendo mientras no actuaba.
     -- Suele ser más común que, quien decide ser cantante, lo intenta de lleno desde que es muy joven.
     -- Hay gente que, de entrada, se dedica a componer y elabora 20 discos en 10 años. No es mi caso, precisamente.
     -- De hecho, quienes tienen referencias suyas, recuerdan que cantaba muy bien temas de otros autores...
     -- Curiosamente en la que fue mi última presentación en el Teatro Municipal presenté un tema mío. En ese entonces, ya había otros elaborados que no me había largado a hacer. Todo tiene que ver con maduraciones internas.
     -- Además, tiene más chances de elevarse la carrera de aquél que canta temas propios...
     -- Sí, claro. Por eso decía que no fue sencillo encontrar el suficiente eco en Buenos Aires para hacer lo que hago. De todas formas, aunque tenga claro que el camino que elegí es el más largo, sigo creyendo que se puede.
     -- ¿Qué cree que fue lo que más alargó ese camino?
     -- Mi decisión de no hacer aquello que no quería hacer, por más que eso me impidiera vivir de eso. Me ha pasado de ir a lugares donde me pedían que hiciera tal cosa u otra distinta a la que yo hacía...
     -- ¿Por ejemplo?
     -- Que cantara nada más que folklore, o nada más que tango o nada más que melódico, con un listado de temas impuestos y cosas por el estilo. Para hacer eso, prefería seguir siendo ingeniero industrial o cualquier otra cosa. Me parece que he mantenido la coherencia de cuidar lo que quería hacer y cómo lo quería hacer.
     -- ¿Y a usted le gusta hacer un poco de todo?
     -- Sí. De hecho, el espectáculo del domingo (por hoy) incluirá una suerte de homenaje a la canción rioplatense, además de algunas otras cosas que son sorpresa. Va a haber guajiras, varios candombes, canciones litoraleñas, milongas. De hecho, el disco es un salpicón de diversos ritmos muy nuestros.

Una estética bien cuidada.

      -- ¿Qué otra cosa debería saber aquél que esté analizando la posibilidad de acudir esta noche al Teatro Municipal?
     -- Quienes me recuerden deben saber que haré más o menos lo mismo que lo que hacía, sólo que un poco mejor porque los años no han pasado en vano. Estudié y progresé en muchos aspectos. Por eso, dentro de ese estilo, no tengo dudas que me van a escuchar mejor porque la banda que conformamos es espectacular.
     -- ¿Y quienes no lo conozcan o recuerden?
     -- Quizás les baste con saber que soy un cantante popular de música nuestra. No se van a encontrar con nada raro sino con ritmos folklóricos y rioplatenses, presentados con una estética bien cuidada en cuanto a la elección de instrumentos y desde un concepto de canción.
     -- ¿Qué significa esto?
     -- Canciones con letra, con sentido, con estribillos que intentan ser entradores, aunque no demagógicos, por decirlo de alguna manera. Un crítico de "La Nación" dijo que, humildemente, uno se las ingenia para hacer cosas ni demasiado explícitas ni demasiado herméticas y la verdad que me parece que acertó.
     -- A propósito, ¿qué dicen sus canciones?
     -- Algunas hablan de amor, otras de cuestiones sociales. Hay una que se llamaLlovizna que, desde la impotencia humana, clama por una lluvia que lave las heridas y aplaque el polvo de tantas cosas malas que nos han pasado y nos siguen sucediendo. También pide que ese agua nos permita ver alguna vez a los culpables. También hablo de algún abandono y de alguna esperanza, entre otras cosas de la vida. Son cosas personales que, supongo, hacen eco en todo el mundo.
     -- ¿Hará esta vez temas ajenos?
     -- Sí, porque en el disco hay dos. Uno de Jaime Dávalos y Eduardo Falú, Las golondrinas , tiene la particularidad de incluir la poesía introductoria original, algo que se creía perdido. Como tenía una relación con la familia de Dávalos, la pude conseguir. También haré Luna de cabotaje de Mario Corradini, un tema que ya fue grabado por Mercedes Sosa.
     -- En su propuesta, ¿es más importante lo que se dice que cómo se dice o viceversa?
     -- Creo que las dos cosas van de la mano. Cualquiera que falle puede hacer fracasar una canción.
     -- ¿Eligió Bahía Blanca para estrenar el espectáculo?
     -- Prácticamente, sí. Algo similar hicimos en Buenos Aires en un local que se llama Un Gallo para Esculapio. Allí, con esfuerzo mediante, estuvimos casi con el mismo elenco, pero aquí que le hemos hecho algunos agregados. No siempre se actúa en un teatro como el Municipal, por eso es que tratamos de contar una banda de formación flexible. Llegado el caso, hasta podemos presentarnos simplemente con un trío como haremos en los próximos días en una actuación pedida por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
     -- ¿Cuál viene siendo su ritmo de presentaciones?
     -- La verdad es que tengo altibajos. Las condiciones de trabajo en muchos lugares son diferentes y uno busca siempre las que se llevan de la mano con lo que uno quiere hacer. Por caso, yo no pagaría nunca para tocar en un lugar por más que me garanticen que allí hay prensa. También en eso elegí el camino más largo, pero el mejor.
     -- ¿Y qué tendría que pasar para que Jorge Morantes pudiese dar el gran salto, si es que le interesa?
     -- Habría que vencer ciertas inercias. Una buena nota o una crítica honesta y favorable pueden empujar, pero siempre trabajando limpiamente. La crítica que tuvimos en "La Nación" salió nueve meses después de que dejáramos el disco en la portería dentro de un sobre. Lo otro que ayuda es actuar mucho para que sea cada vez más la gente que te ve y te escucha.
      -- Allí hablaron de ciertas reminiscencias de fraseo con Luis Eduardo Aute o Joan Manuel Serrat. ¿Le molestó la comparación?
     -- No, para nada. Lo tomé como un piropo. Además dejó bien en claro que tengo una identidad propia y que no imito a nadie. Admito que puede servir para dar una idea sobre lo que hago.
     -- Para terminar, ¿son buenos tiempos para el tipo de música que usted propone?
     -- No de los mejores. Los artistas no están demasiado cuidados. Lo grave es que muchas veces no te dan siquiera la oportunidad de mostrar lo que hacés. Tanto a nivel de política cultural como de radios o productores.
     "Muchas veces me encuentro con que no saben como encasillarme y me preguntan si lo que hago es tango, folklore o melódico, cuando lo que yo pido es que primero me escuchen y después digan si les gusta o no. Trato de hacer todos los géneros con el mayor de los respetos.
     "De todas formas, estoy decidido a no desaprovechar la oportunidad y a que no pasen otros 14 años sin volver a cantar en mi ciudad".

- Gustavo Mandará


PROMESA DE SORPRESAS

* El concierto se iniciará muy puntualmente, a las 21.30. El precio de las entradas fue fijado en 8 pesos (general) y 4 pesos (paraíso).

* El espectáculo, con mucha más música que palabras, según el propio Jorge prometió, durará alrededor de 90 minutos.

* En ese lapso calcula ofrecer entre 16 y 20 temas, entre propios ajenos, contando algunas "sorpresas" que pide no develar antes de tiempo.

* "Algo de Zitarrosa, algo de Suárez y Palacios y bastante de muy grandes compositores y autores argentinos", adelanta.

* Acompañarán al cantante Néstor Gómez (guitarra y dirección), Ricardo Nolé (piano), Ernesto Zeppa (batería), Diego Neder (bajo), Gustavo Gallo (teclados) y Gustavo Fernández (percusión).

* Se presentará también un coro dirigido por Enrique Lorenzi, integrado por Andrea D'Amato, Gabriela Miglioli, Alfredo Miranda, Sebastián Andrés y Carla Pirani. Como artistas invitados intervendrán Juan Carlos Valiente y "El Negro" Vilches.


PERSONAL

     Jorge Morantes tiene 44 años y es hijo de Dardo Omar, una de las voces más características de la radiofonía bahiense.
     "La verdad es que mi `viejo' nunca me avaló mucho, pero pasado el tiempo, vio que lo que hacía, lo encaraba con todo el empeño y creo que terminó por aceptarlo y valorarlo", cuenta.
     Está casado con Andrea Gallo (también bahiense, concertista de piano) y es padre de Agustín, un precoz músico de 4 años quien ya sorprende con sus progresos a los caracterizados visitantes de su hogar.
     "Que haga mucho que no canto por aquí no quiere decir que no venga seguido a ver a la familia", señala.
     En Buenos Aires vive en el barrio de Saavedra. Aquí, nació en barrio Noroeste, aunque a los 14 años se mudó al centro (Chiclana y Pueyrredón).
     Cursó estudios primarios y secundarios en el Don Bosco y se graduó como ingeniero industrial en la UNS.
     Integró el coro de la UTN dirigido por el maestro Carlos Sellán, por quien guarda un especial afecto.
     Entre sus hobbyes se incluye mirar automovilismo y, cuando puede, correr en karting.
     Entre sus recuerdos más queridos, se incluyen actuaciones en locales que ya no existen como La Vela (Rondeau al 200), La Tecla (Alsina al 200) o el viejo Club Universitario, además del Lido del Parque de Mayo o distintos puntos de la región.

Gustavo Mandará - Entre Bambalinas - La Nueva Provincia

La Nueva Provincia - domingo 29 de abril de 2007

Jorge Morantes, músico popular y rioplatense

El cantautor bahiense está muy ansioso por estas horas. Es que el sábado próximo volverá al Teatro Municipal para presentar su último disco producido junto al guitarrista Néstor Gómez.


     "En su paso por la tierra uno tiene que dejar algo, algún intento de cambio. Y acá hay mucho por cambiar. A la hora de hacer un disco uno tiene que saber a dónde quiere ir. Después, que sea masivo o no, es otro tema", así describió Jorge Morantes a su actitud a la hora de tocar y crear.
     El artista bahiense radicado hace muchos años en la Capital Federal, llegará después de tres años al Teatro Municipal, aunque esta vez tendrá un sabor especial.
     "Es la primera vez que tocaré un día sábado (el próximo, desde las 21), por eso estoy muy entusiasmado", explicó Morantes.
     Aprovechará la oportunidad para presentar su segundo disco De tangos y otras yerbas y algunos más del anterior. 
     La nueva placa cuenta con la participación de Néstor Gómez (guitarrista platense) como arreglador.
     "Tengo una relación profesional y de amistad junto a él. Tiene una gran amplitud de criterios. Cuando le pedí un tango tradicional lo hicimos con guitarra y voz; y cuando le solicité una milonga más jazzística, lo logró. Para mí es multifacético y excepcional", aseguró Morantes.
     El nuevo material resulta más homogéneo que el anterior, teniendo en cuenta que tiene tangos tradicionalmente rioplatenses, además de valses, milongas, zambas y candombes.
     La voz (Morantes) y la guitarra (Gómez) fueron grabadas en la misma sala de estudio y en simultáneo.
     "Lo hicimos mirándonos, por eso el disco tiene esa química que necesita", aseguró.
     Cuatro de los temas fueron logrados junto a una banda compuesta por Ricardo Nolé (piano), Néstor Gómez (dirección y guitarra), Ezequiel Dutil (contrabajo), Ernesto Zeppa (batería) y Sergio Poli (violín).
     Los temas de Morantes son la zamba Rosendo Va y los candombes Aparentemente y Un par de Alas (dedicado a Emanuel Ginóbili).

La vuelta a casa.

     Jorge Morantes tiene 44 años y nació en nuestra ciudad. Pero durante muchos años decidió ir a probar suerte a la Capital Federal, dotado de una voz muy cálida.
     Sin que nadie le regale nada y de manera totalmente independiente consiguió trascender y tocar en varios lugares de nuestro país y en el exterior.
     "Sacando cuentas, hace 20 años comenzábamos a tocar junto a Néstor Gómez y como solistas en el Teatro Municipal. Por eso volver a mi casa para mí es maravilloso", explicó.
     El recital, como en cada presentación del músico en nuestra ciudad, contará con el apoyo del Instituto Cultural y de la Municipalidad de Bahía Blanca.
     "Quiero mucho a mi ciudad. En su momento me fui porque --no tengo dudas-- para que tu música trascienda tenés que lograrlo en Capital Federal. Ese era mi objetivo y estoy muy contento por haberlo obtenido", sostuvo.
     "Estoy seguro que Capital Federal representa el punto de partida para el resto de Argentina y hacia Europa. Es una condición necesaria, claro que sin talento no hacés nada", subrayó el músico.

La Nueva Provincia - viernes 4 de mayo de 2007

La Nueva Provincia - lunes 7 de mayo de 2007

La Nueva Provincia - Sábado 23 de febrero de 2008

SOLIDO RECITAL
El bahiense Jorge Morantes se luce en su paso porteño
Con una carrera en ascenso, el compositor y músico fue ovacionado en su último recital realizado en el Club Lounge, donde interpretó grandes clásicos y temas propios. Tocó los temas de "Tango y otras yerbas".

Recién llegado de China, el cantautor volvió a escena en Buenos Aires. (Archivo LNP)
BUENOS AIRES (DyN) -- El cantautor Jorge Morantes se golpeó el lado izquierdo del pecho durante los cuatro minutos que duró el candombe Un par de alas que le dedicó a Emanuel Ginóbili, en la noche en que un centenar de personas colmó el Club Lounge del Microcentro porteño.
El tema también estuvo dirigido al seleccionado de básquetbol de Bahía Blanca que venció al campeón mundial Yugoslavia en la heroica noche del 3 de julio de 1971.
"Yo estuve allí, viví ese momento histórico, lloré como loco y pocas veces sentí tanta emoción", manifestó el intérp`rete, obviamente bahiense y fanático de "Manu" y los legendarios héroes del deporte.
Enseguida, el músico de 44 años despachó otro candombe de su autoría, Llovizna y dio por concluido su generoso repertorio de 17 tracks, más un muy reclamado bis por parte del público.
Hace catorce años que Morantes está radicado en la Capital bajo el sincero argumento de ser "la única manera de hacer trascender" su música, tanto que le permitió llevarla hasta Italia y España.

Temas propios y clásicos
En esta oportunidad, el cantautor aprovechó la ocasión para exhibir su nuevo álbum Tangos y otras yerbas.
La producción contiene 12 canciones, de las cuales dos son suyas, la del homenaje referido y Rosendo va , una sensible zamba en honor a quien describió como "un alemanote de 80 años que me marcó con los buenos consejos y fundamentalmente con el ejemplo".
Otras que interpretó en vivo fueron El corazón al sur (Eladia Blázquez), Palomita blanca (Ajeta-G. Jiménez), la clásica milonga de Carlos Gardel y Lepera Soledad, Mi vieja viola (Correa-Frías) y la pegadiza Milonga de los vampiros.
También interpretó los tangos Afiches (Stampone-Expósito), Cuando tú no estás (Gardel-Lattes-Lepera-Battistella) y Cuesta abajo (Gardel-Lepera).
Del notable primer disco de 2003, escogió tres temas propios, uno mejor que el otro: Plegarias al tiempo, Llovizna y Frutos del tiempo , un bellísimo huayno que bien pudo haber sido lo mejor de su faena. Al menos, los sostenidos aplausos y vivas dieron cuenta de ello.

Pasión por la música
Fuera de su incipiente discografía, Morantes, dueño de una peculiar voz de tonalidad bastante cercana a la de Joan Manuel Serrat, certero fraseo y destacadas variantes vocales, se lució con Candombe para Gardel , del talentoso Negro Rada y con Aguacero, de Cátulo y José Castillo.
Admirador de Gardel, Goyeneche, Juárez, Mercedes Sosa, María Bethania y Alfredo Zitarrosa, el músico se presentó con una sólida banda compuesta por Agustín Roy (piano), Pablo Salzmann (bajo), Pablo Martínez (guitarra y coros) y Ernesto Zeppa (batería).
Casado con la pianista de música clásica Andrea Gallo, el carismático bonaerense se mostró ansioso por compartir pronto recitales junto a su único hijo y precoz violinista, Agustín, de 7 años.
Recién llegado de una gira por China, Morantes hizo un brevísimo pero inspirado aporte en el Lounge, junto al cellista Fernando Diéguez, con el dulzor de Cuando tú no estás (Gardel-Lepera-Batistella), una melodía de especial encantamiento.